LUZ DE SOL, SUNSHINE
Aquella mujer, anciana de cabello largos y blancos, semblante dorado, ojos color miel, caminaba lentamente por la playa en un bellísimo atardecer de verano. Al andar, el viento suave flameaba su túnica amarilla acariciando su cuerpo. Por un instante detuvo su marcha frente al mar, alzó su mirada al horizonte, en una suerte de complicidad con la bravura y serenidad del mar. Sus ojos eran olas de mar… Sus manos y brazos se extendieron hacia el cielo, con su mirada se encontró con el sol radiante y abrió aún más sus ojos. Inspiro profundamente, fijando su vista al inmenso horizonte pincelado de amarillos y naranjas, fusionados con celeste, azul y blanco del mar; bajo lentamente sus brazos y se sentó a la orilla de la playa, con sus piernas estiradas, que acariciaban las pequeñas olas que iban y volvían como los tic-tac de un reloj, aquel que marca el sin fin de los tiempos de relax y reflexión, tiempos que la vida regala de múltiples modos. Aquella ancia...