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Puertas

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Puertas Comienzos o finales. Hasta aquí, ¡sí! Hasta aquí ¡No! Avanzar, esperar, retroceder, no entrar. Etapas que renacen, se abren Y otras que se cierran. ¿Puedes? ¿Hasta dónde? ¿Golpeas? ¿Anuncias? ¿Preguntas? ¿Consultas? Algunas con llaves, otras con trabas, algunas abiertas, otras semicerradas. Algunas traslúcidas, otras espejadas. Metafóricas, redes, continuas, distanciadas. Representan entradas, salidas, atajos, escapes, pasajes, momentos, situaciones, sueños, ideas, más y mucho más.  Puertas infinitas como los instantes de toda la vida. Así se presentan, pasan y siguen frente a cada uno de nosotros en el avance de los tiempos. No sólo se trata de  visualizarlas, es sentirlas, traspasarlas, evitarlas con sentido, intuición, sabiduría, perspicacia y comprensión. Existe una ilimitada relación en tiempo y límites. Recibe a todo aquel que llega, como un inmenso abrazo. La vida, la gran puerta dibujada, una puerta sin forma, ni estructura, sin color, sin contraseñas… Con un ú...

RINI Y VIC UNA HISTORIA SIN FIN

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Era verano en la ciudad del sol, una hormiga colorada llamada Rini que al igual que todas las  hormigas hacen, caminaba lenta detrás de otra llevando hojas, migas de pan y galletitas hacia  su hormiguero. Como siempre un desfile de gotitas oscuras que van en una misma dirección. Cada día de calor y humedad las hormigas recolectaban y almacenaban comida para el  invierno.  Pero también disponían tiempo para distraerse detrás de un picaflor colorido o mariposa traviesa que invitaban a correr y jugar. Los días de lluvia también encontraban motivos para la  diversión iban a chapotear en los charquitos y saludar a los caracolitos del lugar,  intercambiando historias para reír y aprender nuevas cosas.  Cuando veían que un humano arrojaba al piso resto de caramelo o chicle, corrían compitiendo  a ver cuál llegaba más rápido, o quién en el afán por ganar caía en la trampa melosa de un  chicle muy masticado. El entusiasmo y el disfrute de esos pequeño...

EL MAR DE LOS SUEÑOS

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  Atardecer en el mar del sueño. Las nubes corrían sigilosas por el cielo, jugando a las escondidas con el viento.  Las olas bailaban impetuosas para las estrellas que comenzaban a brillar como pequeños diamantes en un  terciopelo teñido de bordó, rosa y turquesa. Poco a poco salía mirando expectante la Luna, aquella cuya  blancura radiante ilumina con su candidez. Los peces saltaban libres en las aguas del mar de los sueños.  Fran, un pez pequeño muy particular, un soñador. Desde hace un tiempo comenzó a entrenarse en saltar cada  vez más alto entre las olas por conseguir el logro de su gran sueño: despertar el interés, la mirada de la luna  bella. Cada noche se esmeraba con profunda pasión y repetía convencido: -algún día, ella me verá desde allí arriba y me llamará por mi nombre ¡lo sé!  Sus amigos peces que lo acompañaban siempre se reían mucho de su insistente afirmación; pues sostenían  que la luna jamás podría detener su mirada en un p...

LA ESTRELLA QUE SE REIA DE SI MISMA

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Cierto día una estrella que brillaba intensamente en el cielo azul de una ciudad cualquiera, se  descubrió en el reflejo del mar…  Cada noche como perfecta rutina, se contemplaba en el mar y orgullosa improvisaba muecas  diferentes con su cara...-¡Jajajaja!...ahora ¡cara de enojada!....qué divertido!.. jejeje!...carita de  asombro!....jijiji! ojitos chinos!...jojojo! cara de osoooo! Jujuju!...cara de susto!...y así cada noche  creaba juegos y muchas risas con su reflejo en el gran mar…  Tanto se divertía y sus risas se dispersaban en el silencio de la noche…que al reír, destellos  luminosos salían de sí y tanto resplandor continuo despertó la curiosidad de las demás estrellitas del  lugar. Comenzaron a observarla con muchísima atención…  Decían:-¿Qué hace que despliega tanta alegría? ¿Cómo puede reír tanto estando sola? …  Todas pensaban y murmuraban… ¿Qué será que la divierte tanto…qué le provoca emoción y  alegría? Sin embargo nin...

FRANCIS Y UN NUEVO VUELO

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Amanecía en la plaza Mitre, el sol comenzaba a estirar sus rayos suavemente sobre el cielo  inmenso con un gran bostezo despertaba al día nuevo.  Así todas las aves desde los distintos lugares donde tuvieron sus sueños nocturnos recibían un  nuevo y delicioso amanecer.   En la copa de unos de los álamos de esa plaza vivía Francis, un loro muy coqueto al que le gustaba  mucho mirarse en el agua que encontrara, charco, balde, fuente o vidrio; que reflejaran a modo de  espejo su propia imagen. Se admiraba con mucha atención y orgullo, pues sostenía en su  pensamiento que él era el más lindo y apuesto de todos los loros que existían en ese lugar. Las loritas elogiaban a Francis por el aspecto de sus alas brillantes verdes y amarillas, su pico muy  lustrado que reflejaban pequeños destellos del sol, sus ojitos negros con mirada muy interesante y  su forma tan ágil de volar, se llevaba todos los suspiros.  Francis tenía muchos amigos pues...