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Caricias naturales

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No fue un impulso. Fue algo más profundo. Una necesidad silenciosa que me llevó a caminar hacia la esquina de la vereda, en mi casa de campo. No sabía bien qué buscaba, pero mis pasos sabían a dónde ir. Allí estaba él. El espinillo. Firme, silencioso, con su verde amable extendido como una invitación. Me detuve justo debajo de su copa y levanté la mirada. Las ramas se abrían como brazos, y el sol, al colarse entre ellas, dibujaba estelas doradas que caían como caricias. Me dejé abrazar por esa luz tamizada, por ese susurro vegetal que parecía decirme que estaba bien detenerme, respirar, mirar. Mientras contemplaba lo fascinante de su copa, comencé a escuchar el canto de pequeños pajaritos. Sonaban cerca, como si conversaran entre ellos… o quizás conmigo. Una brisa cálida empezó a rodearme, suave, envolvente. Era como si todo el paisaje hubiese acordado en silencio regalarme ese instante. No pensé en nada más. Solo sentí. La sombra fresca, la tierra bajo mis pies, el perfume tenue que t...

Hilos de cielo

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A veces, el cielo se vuelve lienzo. Y traza, con hilos blancos, caminos invisibles. No son simples nubes… Son susurros del universo, mensajes que bajan sin hacer ruido y nos acarician el alma sin que lo sepamos. Dicen que cuando aparecen esas líneas delgadas, alguien —muy lejos o muy cerca— te está pensando. Que los hilos del cielo atan lo que el corazón no puede soltar. O marcan la ruta cuando todo parece perdido. Hay quienes las llaman estelas. Otros, señales. Para mí, son puentes. Puentes de aire que nos recuerdan que todo cambia, pero nada se pierde. Si ves una, detenete. Respirá. Y preguntate qué te quiere decir el cielo hoy. Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados

CAMINATA DE LA VIDA

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Transita agitada en el tiempo , marca huellas, alienta pasos. Camina presurosa a la marcha sin destino. Caminata tempestuosa, marea nueva, aquella que anhela el calor del sol, caricias fulgentes de nubes, suaves toques de pinceles en el paisaje mental de noches de luna dormida al abrigo de una cálida brisa. ©Viviana C.Velez Todos los derechos reservados   Ilustración: Patricia Pinzón

ELENA LA CEBRA

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Elena la cebra se vistió de etiqueta de blanco con rayas Y muy perfumada.   Salió a trotar Con elegante andar. ¿Adonde irá?   ¿Será una fiesta? ¿Qué  cosa buscará? Y se fue lejos. ¿Cuándo volverá?   El atardecer llegó y Elena regresó. Con una flor en su oreja y un sombrero en su cabeza.   La cebra Elena mueve su melena que brilla en la noche, como destellos de estrellas.   Relinchos suaves  se escuchan, Y Elena responde, con intensa ternura.   Septiembre es primavera. Será que Elena Tiene ¿un amor cebra ?   Viviana Cristina Vélez © todos los derechos reservados                

RINI Y VIC UNA HISTORIA SIN FIN

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Era verano en la ciudad del sol, una hormiga colorada llamada Rini que al igual que todas las  hormigas hacen, caminaba lenta detrás de otra llevando hojas, migas de pan y galletitas hacia  su hormiguero. Como siempre un desfile de gotitas oscuras que van en una misma dirección. Cada día de calor y humedad las hormigas recolectaban y almacenaban comida para el  invierno.  Pero también disponían tiempo para distraerse detrás de un picaflor colorido o mariposa traviesa que invitaban a correr y jugar. Los días de lluvia también encontraban motivos para la  diversión iban a chapotear en los charquitos y saludar a los caracolitos del lugar,  intercambiando historias para reír y aprender nuevas cosas.  Cuando veían que un humano arrojaba al piso resto de caramelo o chicle, corrían compitiendo  a ver cuál llegaba más rápido, o quién en el afán por ganar caía en la trampa melosa de un  chicle muy masticado. El entusiasmo y el disfrute de esos pequeño...

EL MAR DE LOS SUEÑOS

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  Atardecer en el mar del sueño. Las nubes corrían sigilosas por el cielo, jugando a las escondidas con el viento.  Las olas bailaban impetuosas para las estrellas que comenzaban a brillar como pequeños diamantes en un  terciopelo teñido de bordó, rosa y turquesa. Poco a poco salía mirando expectante la Luna, aquella cuya  blancura radiante ilumina con su candidez. Los peces saltaban libres en las aguas del mar de los sueños.  Fran, un pez pequeño muy particular, un soñador. Desde hace un tiempo comenzó a entrenarse en saltar cada  vez más alto entre las olas por conseguir el logro de su gran sueño: despertar el interés, la mirada de la luna  bella. Cada noche se esmeraba con profunda pasión y repetía convencido: -algún día, ella me verá desde allí arriba y me llamará por mi nombre ¡lo sé!  Sus amigos peces que lo acompañaban siempre se reían mucho de su insistente afirmación; pues sostenían  que la luna jamás podría detener su mirada en un p...

LA ESTRELLA QUE SE REIA DE SI MISMA

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Cierto día una estrella que brillaba intensamente en el cielo azul de una ciudad cualquiera, se  descubrió en el reflejo del mar…  Cada noche como perfecta rutina, se contemplaba en el mar y orgullosa improvisaba muecas  diferentes con su cara...-¡Jajajaja!...ahora ¡cara de enojada!....qué divertido!.. jejeje!...carita de  asombro!....jijiji! ojitos chinos!...jojojo! cara de osoooo! Jujuju!...cara de susto!...y así cada noche  creaba juegos y muchas risas con su reflejo en el gran mar…  Tanto se divertía y sus risas se dispersaban en el silencio de la noche…que al reír, destellos  luminosos salían de sí y tanto resplandor continuo despertó la curiosidad de las demás estrellitas del  lugar. Comenzaron a observarla con muchísima atención…  Decían:-¿Qué hace que despliega tanta alegría? ¿Cómo puede reír tanto estando sola? …  Todas pensaban y murmuraban… ¿Qué será que la divierte tanto…qué le provoca emoción y  alegría? Sin embargo nin...

EL GRAN CARACOL

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En un jardín lleno de flores caminaba lentamente un Gran caracol orgulloso de su tamaño y  experiencia en huir rápidamente de problemas. Los insectos del lugar lo saludaban con mucho  respeto, reconocían su larga trayectoria en huidas y salvatajes de compañeros de aventuras.   Al saludarlo, siempre acompañaban con un gesto con la mano y el dedo pulgar hacia arriba, a él le  gustaba mucho esa forma de saludar; asintiendo con sus antenas y una gran sonrisa respondía.  Se deslizaba por todo tipo de pasto, planta, piedritas o elementos que se le presentara en su camino.  No existía nada camino que para él resultase difícil, le agradaban los desafíos.  Una tarde de esas en que el sol pincela el cielo con sus matices anaranjados y las nubes toman  color rojizo, el gran caracol subía hacia la copa de un árbol entusiasmado por llegar a una cereza  deliciosa que durante una semana avistó saboreándose y soñando con el momento de disfrutar de ...

OSCUROLANDIA

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Hace mucho tiempo existía un lugar llamado Oscurolandia, donde las nubes grises cubrían el cielo todo el día y no permitían que los rayos del sol pudieran dar calor a los habitantes que allí vivían. Al no tener los rayos de energía solar provocaba tristeza, desazón y mal humor…siempre estaban muy cansados, aburridos, melancólicos y sin ganas de hablar, tan sólo escribían para desahogar sus innumerables penas. El color blanco, negro y gris invadía cada lugar.  Un día, desde otro país lejano llegó un ave rara de color, distinta a todas las que allí se veían blancas, grises, negras y ésta era verde, traía una bolsita rojo suave con forma de corazón en su pico largo de color rosa. Sobrevoló de un lado a otro sin detener su vuelo.  Los habitantes asombrados por los colores, quedaban como estatuas admirando ese movimiento de colores. El ave desplegaba sus alas, jugando entre las nubes…cuando inesperadamente emprendió el descenso hacia donde estaban los espectadores: ancianos, adulto...