EL CANTO DE DAZNIR
Cuando el sol en la isla Rutina comenzaba a pincelar el atardecer, las nubes y el viento en complicidad componían una incomparable obra plástica. Allí las aves volaban libre por cada rincón como digitadas por un gran lápiz de recorrido imaginario. La hora precisa en la que se oía una mágica y envolvente melodía de un ave que no dejaba verse; se percibía una fusión de llamado con tonos relajantes que sobresalían de todos los demás cantos de los pájaros. Rutina una isla donde todo tenía un orden y horario: siete cascadas que brotaban agua en tres momentos del día, las aves de siete diferentes especies con colores distintos, peces de 7 tamaños, árboles y plantas crecían en siete lugares. Para aquella ave misteriosa Rutina era todo un desafío, adoraba volar, como descubrir cada día lo inesperado y sorprendentemente que traía cada momento: los colores, aromas, destellos del sol, juegos de los animales, la brisa, la lluvia, las nubes inquietas. Motivo...