Cuando la literatura abre diálogos necesarios

 

Hay momentos en los que quienes escribimos descubrimos que las historias encuentran caminos propios. 

Caminos que trascienden las páginas de un libro para transformarse en preguntas, reflexiones y oportunidades de aprendizaje compartido.

En el marco de la jornada de reflexión por el movimiento Ni Una Menos, tuve la enorme emoción de recibir una producción realizada por estudiantes de la Escuela Primaria N° 12, quienes trabajaron a partir de mi novela ¿Un sueño? Una lección de vida.

La propuesta, impulsada por docentes y equipo directivo, permitió generar espacios de diálogo sobre los vínculos, el respeto, la libertad, la escucha y el reconocimiento del otro como persona con derechos, deseos y proyectos propios.

La literatura posee una capacidad singular: nos invita a mirar situaciones desde diferentes perspectivas, a comprender emociones, a cuestionar conductas y a imaginar formas más humanas de relacionarnos. Cuando una historia llega al aula, deja de pertenecer únicamente a quien la escribió. Se convierte en una experiencia colectiva que cada lector resignifica desde su propia mirada.

Ver a niños y niñas reflexionar sobre la importancia de construir relaciones sanas, libres de violencia y basadas en el cuidado mutuo, reafirma la convicción de que educar en valores es una tarea cotidiana que deja huellas profundas.

Mi agradecimiento a Cristina, directora de la institución, por habilitar y acompañar estos espacios de encuentro y reflexión,  a Laura docente del grupo y a cada docente que sostiene día a día la construcción de una escuela comprometida con la formación integral de sus estudiantes.

También agradezco a los chicos y chicas que participaron de esta propuesta, porque sus voces, preguntas y producciones nos recuerdan que siempre es posible construir una sociedad más respetuosa, empática y justa.

Como autora, recibo esta experiencia como un regalo invaluable. Como educadora, una confirmación de que las palabras pueden convertirse en puentes. Y como ciudadana, una esperanza que se renueva en cada aula, donde el diálogo encuentra un lugar para crecer.



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