La obra que aún se está escribiendo


A veces el contexto no acompaña. A veces parece que todo falta.

Y ahí aparecen las tres opciones: conformarse, resignarse… o moverse.

Cuando hay una visión, no alcanza con imaginar. Hay que accionar. Llamar. Golpear puertas. Pedir ayuda. Tender redes. Sostener el paso aunque el suelo sea incierto.

Y esperar… pero no de cualquier manera: con paciencia activa, con firmeza interna, con resistencia que no se rinde.

Porque aunque se escuche “es imposible”, “no es el momento”, “no hay condiciones”, hay algo que trasciende los límites visibles: lo extraordinario, lo inesperado, lo que irrumpe como milagro en medio de lo cotidiano.

Los tiempos no son iguales para todos. Hay quienes saben esperar sin abandonar la dirección de sus sueños.

Nada es imposible para Dios. Y esa certeza no solo consuela: impulsa, ordena, sostiene.

Lo que para algunos es utopía, para otros es obra en proceso. Una construcción que no se detiene aunque avance lento.

Porque todo ayuda a bien para quienes creen, confían y caminan con la convicción de que lo imposible, a veces, solo está esperando ser intentado una vez más.

Viviana C. Vélez © todos los derechos reservados 

Amanecer_ vision_ metas_ perseverancia

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