Retazos de alegría multicolor


La bolsa llegó casi en silencio.
Era apenas un conjunto de recortes: encajes bordados, trozos de lycra, gasas estampadas, colores mezclados sin orden aparente.
Para algunos, descarte.
Para otros, restos de algo que ya había cumplido su destino.
La llevé a la oficina pensando en una tarea simple: clasificar las telas para crear guirnaldas cálidas y alegres que acompañaran futuras jornadas literarias. Nada extraordinario. Apenas preparar belleza para recibir palabras.
Pero ocurrió algo distinto.
Algo pequeño y enorme a la vez.
Dos compañeras comenzaron a tocar las telas como quien descubre un tesoro escondido entre lo cotidiano. Las manos se movieron primero con curiosidad y después con esa naturalidad que sólo tienen quiénes aprendieron a enseñar jugando. Los retazos dejaron de ser retazos.
Un recorte de gasa estampada se convirtió en alas, el encaje en pétalos y otros pequeños en hojas, mariposas y flores.
Y entonces aparecieron las risas luminosas que nacen cuando la creatividad encuentra permiso para salir a escena. Entre colores y texturas comenzaron las dramatizaciones espontáneas, ideas improvisadas, posibilidades infinitas. Cada tela parecía susurrar un nuevo propósito.

docentes_ retazos_ juego_ creatividad _ alegria


Mientras observaba la escena entendí, una vez más, algo profundamente valioso: la vocación docente nunca desaparece.
Puede cambiar el cargo, la rutina, el escritorio o las responsabilidades. Pueden pasar los años. Sin embargo, la esencia permanece viva, como una llama que se niega a apagarse.
Porque una docente ve mundos posibles donde otros ven descarte.
Ve juego donde otros ven materiales sueltos.
Ve creación donde otros apenas distinguen sobrantes.
Tal vez allí habite una de las formas más nobles de la educación: transformar lo simple en experiencia, lo olvidado en belleza y lo cotidiano en encuentro.
Las telas quedaron sobre la mesa convertidas en flores, mariposas y proyectos.
Pero también dejaron algo más profundo flotando en el aire: la certeza de que la imaginación sigue siendo uno de los actos más poderosos y esperanzadores dentro de cualquier espacio educativo.
Porque donde habita una verdadera educadora, siempre habrá una historia nueva dispuesta a nacer.

Palabras, pasión, acciones. 

Viviana Vélez © todos 
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